miércoles, 13 de noviembre de 2013

5. Everyway that I can, Turkey, 2003.

Esta canción fue la primera que vi ganar en Eurovisión, y todavía es una de mis grandes favoritas. Perfecta ejecución que llevó el triunfo por primera vez a esos rumbos de Europa, y a un país que -con altas y bajas- es (¿era?) uno de mis consentidos en el festival.

La letra cuenta una historia puntual y tiene una intención precisa, que se infecta con un ritmo disfrutable. Y la puesta en escena solamente abona para que todo funcione perfectamente. Sin duda, la mejor canción de aquel 2003 (muy por encima de las favoritas rusas), y la mejor canción de Turquía a la fecha. Quinta posición para Sertab Erener y tercera aparición de Turquía en esta lista. Cómo extraño estas cosas en Eurovisión...

domingo, 10 de noviembre de 2013

Diseño y ejecución.

El criterio de esta lista no es ningún otro que mi preferencia personal, basada en dos aspectos: el diseño de la canción, y la ejecución (o interpretación) de la misma.

Precisamente este criterio permite que cualquier género musical quepa en el conteo: se trata de qué tan bien escrita está la canción tanto musical como líricamente (desde mi personal punto de vista, desde luego) y de qué tan bien, el artista, la ejecuta en todos sus aspectos (vocal e interpretativamente, de manera central).

Sin duda, mis gustos musicales fuera de Eurovisión no son tan eclécticos. Pero este es un concurso que disfruto especialmente por la apertura musical que existe. Lo mismo me he enamorado de una balada en un idioma que no entiendo que de la canción más sosa y comercial del año.

Esta lista refleja esta apertura y diversidad: el mérito, para mí, está en lo que está escrito en el papel y en la partitura, y en la interpretación que hace el artista, al trasladar esas notas y letras, en un show completo en uno de los escenarios más importantes, que es el festival de Eurovisión.

Dicho esto, vamos por el top 5.

6. My number one, Greece, 2005.

La mejor síntesis de "una canción eurovisiva" en los años que llevo siguiendo el festival es "My number one", la canción con ritmos griegos de Helena Paparizou, que impuso récord aquel año como la canción con el mayor conjunto de sets de 12 puntos en la historia del festival (el récord, desde luego, ya no está vigente hoy).

La perfecta fusión de identidad musical nacional (en los ritmos y en la coreografía y en la propia Helena) con appeal pan-europeo hicieron de esta canción la ganadora en 2005, y hoy, a ocho años de distancia, el estándar sigue vigente. Esto es a lo que aspira quien quiere ganar Eurovisión: una canción que exalte el estilo y características musicales de su país, y que al mismo tiempo resuene en Suecia y en Malta y en Israel y en Irlanda y en todos los países -tan distintos- que concurren al festival.

En una década en donde los bloques eurovisivos se jalonearon entre sí por imponer su estilo (ya sea la balada étnica de los Balcanes, los sonidos electrónicos escandinavos, la música más mainstream de los países occidentales, o cualquier otro...), esta canción logra como pocas "dar en el clavo".

Sin grandes pretensiones, la canción de Grecia aquel 2005 resultó ser genial, y lo sigue siendo hasta hoy. No lo suficiente como para ser el número uno de este conteo, pero sí un muy buen sexto puesto.



7. Wild dances, Ukraine, 2004.

El segundo festival que seguí por la televisión fue el de 2004. Y mi sorpresa fue grande al ver ganar a Ucrania (que, como yo, también "debutó" en 2003) con una canción salvaje, como su nombre describe.

Pero esa explosión de energía, bastante agresiva y fuerte, me cautivó poco a poco. Quizá "Wild dances" es una de las ganadoras menos queridas de los últimos años -muchos la consideraron "rara" y "fuera de lugar" en Eurovisión-, pero el público votó por Ruslana, y la verdad es que yo hubiera votado por ella también.

La construcción musical de esta canción es muy buena, fuera de los esquemas típicos eurovisivos, y resume de manera muy precisa lo que Ucrania ha traido al festival. La sexualidad de "Be my Valentine" en 2009, la energía de "Dancing Lasha Tumbai" en 2007, la sensualidad de "Shady Lady" en 2008, la belleza de Slata Ognevich y su "Gravity" en 2013, la voz potente en "Sweet people" en 2010, los sonidos diferentes de "Angels" en 2011, todo ello se percibe ya desde Wild dances, en 2004. Sí, Ucrania ha presentado siempre una apuesta definida, diferente y que no pasa desapercibida, año tras año a Eurovisión.

Pues bien, todo empezó con Ruslana, y su canción sigue siendo el parámetro bajo el cual yo evalúo a Ucrania. Wild dances, número 7 de mi top 25.

sábado, 9 de noviembre de 2013

8. Only teardrops, Denmark, 2013.

La ganadora de este año no ganó por default. Si bien yo mismo expresé mis grandes dudas sobre "Only teardrops", la audiencia y los jurados hablaron, y lo hicieron -creo yo- en gran medida al calor de una primera impresión. Y es que me parece que hay pocas canciones tan efectivas como ésta para generar una extraordinaria primera impresión.

De ahí vino el triunfo, y de ahí viene su genialidad. Emmelie -en la televisión, de imagen muy simpática- dominó el escenario, y transmitió a la audiencia. Su canción es verdaderamente buena, y por ello, el octavo lugar de mi lista es para Dinamarca, un país que -como otros escandinavos- sembró durante varios años antes de cosechar un merecido triunfo.

9. Milim, Israel, 2010.

¿Qué puedo decir de esta canción? Creo que la he mencionado tantas veces en este blog que era difícil no imaginar que estaría en mi top 10.

Harel Skaat hace una de mis interpretaciones favoritas -con todo y su gran desafinación hacia el final-, la canción me resulta fascinante y es, sin duda, una de las razones por las que más me gusta Eurovisión.

10. Popular, Sweden, 2011.

Para quienes siguen este blog, no es un secreto que Suecia es uno de mis países predilectos en Eurovisión. Fracaso tras fracaso desde que sigo el festival, mi decepción cada vez fue mayor. Pero en 2011, "Popular" le devolvió a Suecia su lugar como centro de atención de un festival que ha ganado en cinco ocasiones. Esto se dice muy fácil, pero solamente lo han logrado otros cuatro países - Irlanda, Reino Unido, Francia y Luxemburgo, los cuatro muy lejos del triunfo desde hace más de diez años-. Suecia es el único de los grandes ganadores que sigue apostando todo en Eurovisión, y esto se debe, en gran medida, al éxito de Eric Saade en el festival de Dusseldorf.

Sin grandes pretensiones vocales (y mucho menos profundidad lírica), pero con la más grande apuesta coreográfica de los últimos años, Eric Saade estuvo a un paso del triunfo, y entre el público, obtuvo solamente un punto menos que el país ganador aquel año -Azerbaiyán-. Desfavorecido por el jurado, pero de cualquier modo, muy exitoso.

La canción tan energética explotaba ahí en vivo en el ESPRIT Arena, y la audiencia enloquecía. Es difícil no contagiarse de la energía que transmite este video, lugar número 10 de mi lista.