jueves, 4 de abril de 2013

Review. Contigo hasta el final, Spain.

De nuevo, España da un giro con respecto a su canción del año anterior. Como lo ha hecho durante los últimos diez años.

De Son de Sol a las Ketchup a D'Nash a Chiquilicuatre a Soraya a Daniel Digés a Lucía Pérez a Pastora Soler. De un lado a otro, como un barco sin rumbo. Y la falta de rumbo no se debe a la diferencia de estilos -muchos países lo hacen bien con cosas diferentes cada año-, sino a la carencia de un proyecto meditado, con objetivos claros, como lo sería el ¡por fin! lograr ganar el festival de Eurovisión. O por lo menos, preservar el top 10 que honrosamente Pastora Soler  les dio el año pasado. (acá mi comentario a esta canción, la mejor de España en muchos años: http://unmexicanoeneurovision.blogspot.mx/2012/05/review-quedate-conmigo-espana.html)

Y aunque este año "Contigo hasta el final" es una canción agradable y de una calidad aceptable, también es cierto que es una propuesta que no enamora a primera vista, por el contrario, requiere de varias escuchas para poder atrapar de mejor manera su encanto. Es una propuesta blanda. Disfrutable, pero débil en un contexto competitivo. Sin intenciones reales de destacar.



"Contigo hasta el final" es una canción tierna, con encanto, pero sin la fuerza o la efectividad para lograr una buena posición en un festival donde muchos países cada vez hacen mejores esfuerzos, y en el que la televisión española navega sin remar con fuerzas, como perdidos, a la deriva. Porque, realmente ¿qué intención hay con enviar una canción que en el radio podría sonar bien, como música de fondo, pero que no tiene el peso para llenar el escenario y para resonar en la audiencia del resto de Europa?

Y es que El sueño de Morfeo no lo hace nada mal: este tipo de canción es su tipo de música, con los "aires celtas" que ellos emplean para definir su estilo. ESDM compuso música para la radio, música para sus fans. Pero no se trata de música para un festival internacional donde todo la vara de medición es una distinta a la de la radio española. No podría culpar al grupo, que compuso una canción bastante decorosa, sino más bien a quién tuvo la idea de aventarlos a remar contra corriente en una balsa sin rumbo, y presentarse a un festival donde todo indica que acabarán naufrando heroicamente.

Tratando de preservar la dignidad de lo que pareciera es un proyecto fallido de origen.



Quiero ser muy enfático: la canción española no me parece una mala canción per se (y la calificación que aquí abajo pueden ver así lo refleja), pero sí me parece una mala propuesta para Eurovisión. Porque de nuevo, España insiste en defender un idioma que -por hermoso que sea, y además es mi lengua materna-, simplemente no funciona en eurovisión. Porque de nuevo, España insiste en enviar una propuesta tibia, para salir del compromiso.

La letra de la canción es sencilla, pero bella:

Un cielo azul
gana paso a la tormenta
que amenazó mi corazón...

Y llegas tú, con todo lo que significas tú
descubriéndome quién soy

Eres esa luz,
que a través del universo
tú,
me invitas a viajar
Contigo hasta el final...


Quizá a usted, querido lector, la letra le dice algo. El problema es que a la audiencia europea no le dirá nada, porque simplemente no entienden lo que dice... Y esta canción, en español, carece de las cualidades de otras que se cantan, por ejemplo, en idiomas balcánicos, que aún sin entenderlas provocan emoción.

Un sentimiento agridulce me invade cada vez que escucho "Contigo hasta el final". Disfruto la canción, y me gusta, pero puedo ver con claridad que no es una canción para Eurovisión. Espero, sinceramente, que el día de la gran final, ESDM consiga una buena posición en la tabla final. Sin embargo, basándome en la experiencia, prefiero ser pesimista.

Contigo hasta el final, Spain. 8.0/10
Letra y música: Raquel del Rosario, David Feito, Juan Suárez






miércoles, 3 de abril de 2013

Review. Alcohol is free, Greece.

Érase una vez un país que jugaba en serio en Eurovisión...

En este país siempre se enviaban a las más grandes estrellas nacionales, con canciones respaldadas por importantes productores y compuestas con la intención de ser grandes éxitos en el festival.

Este país solía estar en el top 10 cada año, siempre con canciones que exhaltaban los sonidos característicos de su música, y que a la vez conectaban con la audiencia y los jurados de toda Europa.

Año tras año, desde 2004 hasta 2011, participando con éxito y promediando un quinto lugar.

Este país era uno de los favoritos de gran parte de los eurofans. Antes de cada festival, la expectativa crecía por saber cuál sería la canción que este país enviaría a Eurovisión.

Grandes personalidades, puestas en escena sorprendentes, y artistas que lo daban todo en el escenario.

Este país le dio al festival algunas de las canciones favoritas de la década, como My number one, que ganó en 2005.

Y luego, lo más importante: cada año, este país calificaba desde la semifinal a la gran final. Sin excepción.

Luego, Alcohol is free, y fin de la historia.


 

Divertida, quizá. Pero realmente, no creo que Grecia llegue a ningún lugar con esta canción. Y si los griegos no llegan a la final, eso, por sí mismo, ya será su fracaso más grande en los tiempos recientes en Eurovisión.

Alcohol is free, Greece. 4/10.
Intérprete: Koza Mostra.
Música: Ilias Kozas
Letra: Stathis Pachidis, Ilias Kozas.


martes, 2 de abril de 2013

Review. What if, Russia.




Hay cosas que nunca pasan de moda. Un diamante brilla igual hoy que en 1955, cuando se celebró el primer festival de Eurovisión. Y es igual o más valioso conforme pasa el tiempo.

Y la extraordinaria canción What if? que este año representará a Rusia en Eurovisión, tiene todas las cualidades que la convierten en una de las joyas atemporales de este festival: letra, música, voz, e interpretación, en una conjugación perfecta que logra una de las que, para mi, es una de las principales finalidades de la música: transmitir una emoción.

Y cuánta emoción se puede sentir con una voz tan armoniosa -y con una gran capacidad técnica- como es la de Dina Garipova, ganadora de la versión rusa de The Voice. La composición de la balada rusa permite que el instrumento de Dina se luzca, en las dosis justas, en los momentos precisos. No con una cualidad hipnótica que atrae sutilmente, sino con la fuerza eléctrica de una voz que infunde emoción y sentimiento a quien la escucha.

La música crece conforme avanza la canción, y la interpretación se agranda al correr de los tres minutos de What if? Una canción que solamente mejora y mejora. Un crescendo que cautiva, me parece.

Y, ¿Qué mejor manera de reafirmar esta sensación que con un video que plasma, literalmente, la forma en la que Dina emociona a su audiencia?



En toda la sencillez de este video (un teatro, una audiencia, una canción) radica su genialidad. Porque nos muestra  con elegancia, como una canción es capaz de cautivar y retener a un público emocionado, que Dina tiene en la palma de su mano. Justo como, estoy seguro, sucederá en mayo en Malmö.

Sí, la canción tiene todos los elementos que hablarían de una canción "clásica", que algunos podrían, a simple vista, confundir con aburrida o anticuada: violines, una cantante sobria, una voz entrenada y universal, en el sentido de que no tiene un rasgo peculiar que la diferencia de otras grandes voces. Pero cuando se entra al terreno de lo clásico, y se hace con todo lo necesario para destacar ahí, precisamente eso se obtiene: una canción de cualidades atemporales, y -lo que es más importante para el festival- que trasciende a gustos locales o a estilos particulares.

Es, simplemente, una canción que puede gustar a todo mundo, porque es una GRAN canción.

El mensaje de la letra podría tacharse de caer en clichés. "El cambio está en cada quien", "Ayudémonos los unos a los otros", "Cooperemos", es el mensaje. Pero cuando frases tan generales como las siguientes se transmiten con una convicción absoluta, y con un sentimiento que -valga el pleonasmo- se siente profundamente, uno no puede más que digerirlas y asimilarlas por completo.

What if I could change the path of time?
What if I had the power to decide?
What if I could make us unify?

If I
If I

What if we would open up the doors?
What if we could help each other more?
What if i could make you all believe?

If we
If we


What if we all
Opened our arms?

What if we
Came together as one?

What if we aimed
To stop the alarms?

What if we chose to
Bury our guns?

Why don’t we always
Reach out to those...

Who need us the most?


No hay pretensiones en la interpretación de esta canción. Yo le compro totalmente a Dina cada uno de los versos de estas letras tan generales.

Quizá lo que hace a esta canción aún más excepcional es que se trata, además, una de esas en las que cualquier imprecisión costaría muy cara. Una interpretación poco sentida o superficial, con derroche de voz pero sin emoción, haría ver la letra como trillada o simplona. Sin las cualidades vocales necesarias, esta sería una balada cualquiera, mal cantada. Y sin el encanto necesario, la canción se sentiría aburrida.

Pero no, al menos yo, no puedo reclamarle nada a Dina Garipova y su interpretación de What if?  Ella es encantadora y su canción, una candidata muy seria al triunfo en este festival de Eurovisión.

What if, Russia. 10/10
Intérprete: Dina Garipova.
Música y letra: Gabriel Alares, Joakim Björnberg, Leonid Gutkin.

lunes, 1 de abril de 2013

Review. Marry me, Finland.


Krista Siegfrids dice no a las sutilezas, y así como su canción habla de una novia que hace todo para enganchar a su novio y llevarlo al altar (con o sin su consentimiento), así de sutil promete ser su intención de vendernos, de cualquier forma, su canción Marry me en este festival de Eurovisión.


¿La veremos con un masivo vestido estilo princesa? ¿Algún performance de novia psicópata? ¿O una coreografía con velos y ramos de novia?

No lo se aún, pero hasta ahora me he divertido tanto con su camino a Eurovisión, que ya no puedo esperar a verla sobre el escenario de Malmö en la segunda semifinal. Desde la pre selección finlandesa (que seguí de cerca), Krista me enganchó con su canción, rídiculamente simplona y tonta, pero inigualablemente divertida.

Y es que, revisen la letra, y hagan la lista de las cosas que quien canta la canción ha hecho para arrastrar al altar a su amado:
 
X Spying on you undercover
X Drinking coffee with your mother
                         Am I getting closer?

                         Baby I feel like a sinner
X  Skipping dinner to get thinner
                        Where is my proposal?

                        Marry me, I’ll be your Queen Bee
X I’ll love you endlessly
                          I’ll do it for you, for you, for you
                         Yeah I’ll do it for you
                         Marry me baby!

X I’ll play your game,
X I’ll change my last name
X I’ll walk the walk of shame
                        I’ll do it for you, for you, for you
                       Yeah, I do it for you
                       Marry me baby!

Oh, oh, oh, oh, oh ding dong!
Oh, oh, oh, oh, oh ding dong!


Claro. Krista es coatura de la letra. ¡Gulp! Y ¡qué miedo! cuando las cosas se ponen rudas, y canta:

I know where the future’s heading
I can see my perfect wedding
Isn’t that just bracing?


I don’t think there are no ladies
Who will give you cuter babies
Isn’t that amazing?


I’m your slave and your my master
Oh, baby come on take a shot!


This is the day
I don’t wanna wait much longer now
If you run away
I’m gonna find you anyhow!

What you waiting, what you waiting, what you waiting, what you waiting for?!


Pura alegría, algo a lo que Finlandia no nos tiene acostumbrados. Un concepto 100% empty calories.

Si Krista y la televisión finlandesa lo hacen bien, esta actuación será memorable. No, no por ser una gran canción, o una profunda balada, o mostrar una impresionante voz. Esta canción es bastante mediana, simple, genérica. Pero sí por ser una de las actuaciones más divertidas de este festival, que, sin ser desagradable, entretiene y se disfruta de principio a fin.

Y es que la interpretación de Krista muestra unas ganas tan grandes de enganchar a la audiencia, que espero verla en la final, como un desfogue cómico en un festival cargado de baladas.

How fun!

Marry me, Finland. 8.0/10
Intérprete: Krista Siegfrids.
Música y letra: Krista Siegfrids, Erik Nyholm, Kristoffer Karlsson, Jessica Lundström

domingo, 31 de marzo de 2013

Review. Igranka, Montenegro.

Una canción que denota un gran esfuerzo creativo y de producción, pero que se siente muy fuera de lugar en Eurovisión, es Igranka, la tercera propuesta que Montenegro envía al festival, del cual, por cierto, nunca ha logrado alcanzar la final.

La fusión de Who See con Nina Zizic funciona (no como el horror de Macedonia, acá: http://unmexicanoeneurovision.blogspot.mx/2013/03/review-pred-da-se-razdeni-macedonia.html), y la canción suena bien pensada, moderna, y original, pero quizá demasiado alejada de las céntricas preferencias del festival de Eurovisión. Too edgy, diría.

Y es que, aunque Igranka suena bien para algún tipo de antro, las cualidades espasmódicas de los sonidos de la canción montenegrina alienarán hasta a los más modernos jurados, creo yo.


Seriamente, este no es mi estilo de música ni en Eurovisión, ni fuera del festival, pero debo reconocer que esta no parece una canción improvisada o simplona, por el contrario, denota una fina manufactura, tanto en la canción misma como en su video. No puedo acusar a Igranka de carecer de estilo, o de no tener un concepto claro. Y aunque yo no me considero representativo de la audiencia eurovisiva -¿alguien lo es?-, creo que Igranka enfrenta, por su propia naturaleza, dos grandes obstáculos para lograr destacar en este festival.

El primero es que este tipo de canciones suenan muy bien en ciertos contextos, pero, ¿en un concierto? ¿cómo la van a presentar en vivo? Igranka es una pieza díficil de presentar en un vivo, y casi imposible de televisar de una forma efectiva. En este sentido, me sería muy grato llevarme una sorpresa y ver algo innovador, pero sobre todo, efectivo, en el escenario de Malmö.

El segundo obstáculo es que la canción es un poco "agresiva", edgy, en un sentido que puede no ser tan bien recibido en el contexto de Eurovisión.


Montenegro ha participado dos ocasiones antes en Eurovisión, y en esta, por tercera vez, nos prueba que quiere entrar arriesgando. Así fue en 2009 y en 2012. Entrar como un invitado que va por primera vez a una fiesta con un nuevo grupo de amigos, y hace todo por llamar la atención con una actitud y una presentación desafiantes. Lamentablemente, si esa actitud y esa presentación no encajan en el mood de la fiesta, el invitado acabará solo, relegado en un rincón.

Esperaré ansioso el saber qué pasa con Montenegro en la fiesta de Eurovisión 2013.

Igranka, Montenegro. 7.0/10
Intérpretes: Who See y Nina Zizic
Música: Djordje Miljenovic (Wikluh Sky)
Letra: Dejan Dedovic (Dedduh), Mario Djordjevic (Noyz), Djordje Miljenovic (Wikluh Sky)



viernes, 29 de marzo de 2013

Review. L'enfer et moi, France.

El festival de Eurovisión ha sido especialmente injusto con Francia en años recientes: cuatro canciones seguidas, todas muy diferentes entre sí y con un buen nivel, han sido duramente rechazadas por la audiencia o el jurado del festival. Et s'il fallait le faire, 16o lugar para el público en 2009; Allez Olá Ole, 12o lugar general; Sognu, 15o lugar en la final; y You and I, 22o lugar el año pasado en Bakú. Cuatro muy buenas canciones que no obtuvieron ningún buen resultado. Nadie puede culpar a los franceses de no haberlo intentado todo, y sin embargo, siguen fracasando.

Este año, Francia hace una nueva apuesta arriesgada con L'enfer et moi, de Amandine Bourgeois, una canción muy definida y con un estilo peculiar. Y aunque, quizá, L'enfer et moi estará alejada de los gustos de la audiencia, esto no dirá nada sobre su calidad. Ello, porque se trata de una canción extraordinaria, de las mejores en este festival, que hace una propuesta con un concepto claro y con un derroche de estilo y personalidad que, esperemos, lucirán mucho en la gran final en Malmö el próximo mayo.



Hay que ser claros en algo: ésta no es una taza de té para cualquiera, no; ni tampoco es la alegre canción pegajosa que aspira a ser un hit comercial. Se trata de una declaración gruesa y poco delicada, y por lo mismo, misteriosamente atrayente:

Je vais te faire l'enfer / I'm gonna give you hell
De là où tu te perds / Right where you're loosing yourself
Regarde bien derrière / Have a good look in the rear mirror
Et ce sera moi / I 'll be the one standing behind you


El estilo casi-agresivo de Amandine conjuga perfectamente con las percusiones que marcan el ritmo del coro, y el último minuto de L'enfer et moi suena tan fresco y tan explosivo, que -al menos para mi- promete ser uno de los mejores momentos de la final de Malmö.


La composición de la canción recuerda más a San Remo que a Eurovisión, y el estilo de Amandine definitivamente no nos habla de Alizee, pero esta es una propuesta que me parece 100% francesa. Sin sonidos electrónicos suecos que abundan en el festival, sin ritmos de oriente o instrumentos balcánicos, sin piano, sin mayor pretensión, pero con todo el estilo que unas sutiles guitarras y una percusión dan a este tema que se siente natural, sin mucha producción, sin maquillaje, pues.

Fresca y trascendente, L'enfer et moi es una canción que no esperas escuchar en Eurovisión, y ahí radica lo arriesgado -y lo valioso- de la apuesta de Francia. Y aunque las probabilidades puedan no jugar a favor de los desafortunados franceses, sirva esta entrada como testimonio de mi agradecimiento por seguir corriendo riesgos tan placenteros.

L'enfer et moi, France. 9.5/10
Intérprete: Amandine Bourgeois.
Letra: Boris Bergman.
Música: David Salkin.

jueves, 28 de marzo de 2013

El orden de actuación en las semifinales.

El día de hoy, se ha dado a conocer el orden de actuación en las semifinales. Este año, a diferencia de otros, no ha sido mediante un sorteo que se asignen las posiciones, sino a criterio de la producción sueca.

Las críticas son muy abundantes. "No es democrático", "no es justo", "se favorece a algunos", "se perjudica a otros".

En lo personal, estoy de acuerdo con intentar este nuevo mecanismo, darle una oportunidad. Eurovisión es, ante todo, un programa de televisión, y es por ello que es importante presentar los contenidos de la forma que mejor se vendan a la audiencia. Por ello, me abstendré de hacer críticas del tipo "claramente la SVT quiere perjudicar a San Marino" o "terrible la posición de Dinamarca" o "es evidente que buscan favorecer a Noruega".

Esperaré a ver el resultado final. Qué tan bien fluye cada una de las semifinales. Recuerden que las actuaciones, en conjunto con las postales de presentación de cada país, y la conducción de Petra, serán las que -dicen los suecos- le darán al programa un sentido y un curso, para lograr contar una historia.

Desde luego que yo hubiera hecho algunas cosas diferentes, moviendo a alguna canción a una posición más tardía, o separando canciones que me parece pueden competir muy directamente en un rubro. Pero prefiero esperar a ver el resultado final de lo que la SVT nos prepara.

Además, a todos los críticos de este sistema de asignación, habría que recordarles que así se planteó en las reglas del concurso para este año, y así lo aceptaron y lo adoptaron las delegaciones de los países.

Por una vez, dejemos de quebrarnos la cabeza diciendo "es que la posición doce es la que garantiza el paso" o "la posición dos está maldita". Al final, en cada semi final, solamente las 10 canciones que el jurado y el público, en conjunto y de acuerdo con las reglas,  consideren sus favoritas, serán las que califiquen a la final.

Aquí les dejo el orden de actuación:

Primera semifinal:
  1. Austria
  2. Estonia
  3. Eslovenia
  4. Croacia
  5. Dinamarca
  6. Rusia
  7. Ucrania
  8. Países Bajos
  9. Montenegro
  10. Lituania
  11. Bielorrusia
  12. Moldavia
  13. Irlanda
  14. Chipre
  15. Bélgica
  16. Serbia
Segunda semifinal.
  1. Letonia
  2. San Marino
  3. Macedonia
  4. Azerbaiyán
  5. Finlandia
  6. Malta
  7. Bulgaria
  8. Islandia
  9. Grecia
  10. Israel
  11. Armenia
  12. Hungría
  13. Noruega
  14. Albania
  15. Georgia
  16. Suiza
  17. Rumanía
Pancho.