¡Estamos cada vez más cerca del festival de Eurovisión!
Y es que, incluyendo este comentario, son seis las canciones que me falta revisar. Solamente seis, de 39. Ésta es una de las difíciles, respecto de las cuales, hasta la fecha, no puedo poner en orden mis ideas.
No se si la combinación de la actitud y el peinado de Aliona Moon me parecen pretenciosos, o si realmente me convencen, en conjunto con su voz, del valor de esta extraña canción.
Pasha Parfeny y Aliona Moon intercambian posiciones: el año pasado, él se presentó como artista en Eurovisión y ella formó parte de sus coros; este año, él le compuso esta canción y la acompaña en el piano. La colaboración es destacable, puesto que la canción tiene una composición adecuada, tanto musical como líricamente. Y el año pasado (como pueden leer acá http://unmexicanoeneurovision.blogspot.mx/2012/04/review-lautar-moldavia.html ) me agradó bastante la propuesta de Moldavia -incluida su puesta en escena-, canción que por cierto se quedó a las puertas del top 10 (nada mal, pues).
Este año es dificil decidirse. La puesta en escena en la final nacional deja mucho qué desear. Las proyecciones en el vestido de Aliona -algo que le funcionó muy bien a Sabina Babayeva en Bakú- aquí se ven simplonas y sin chiste. Inclusive el sonido de la canción es malo.
Pero por otro lado, el cambio de idioma la canción sufrirá para el festival, me entusiasma. Los idiomas balcánicos suenan muy bien (al menos desde mi perspectiva), y le añaden un toque misterioso a las canciones que se prestan para ello. O mie puede funcionar muy bien con estos nuevos vocablos, escuchen aquí la versión en rumano:
Es mucho mejor, ¿no les parece?
Pero aún falta ver una puesta en escena que funcione. Y por ello, en el caso de Moldavia, esperaré a ver que sucede en la semifinal. Realmente no puedo tomar una postura contundente respecto a esta canción, lo que puede ser muy bueno, o muy malo. Ya veremos.
¡Y ahora, solamente faltan cinco canciones más!
O Mie, Moldova. 8.0/10 Intérprete: Aliona Moon Música: Pasha Parfeni Letra: Yuliana Scutaru
Todavía no llega mayo, y el anfritrión ya nos está extendiendo una invitación para regresar en 2014 al siguiente festival de Eurovisión. Y lo hace con la mejor invitación posible, mediante la extraordinaria canción You que funciona muy bien en muchos niveles, y que resulta, en pocas palabras, la canción ideal para Suecia este año en Eurovisión. Robin Stjenberg es el mensajero perfecto para esta canción, que suena fresca y trascendente.
Y aunque este año You no fue mi canción favorita en el Melodifestivalen -la preselección sueca, la más ambiciosa y grande de todas las preselecciones nacionales-, reconozco en la interpretación de Robin Stjenberg a una seria contendiente para ganar el festival de Eurovisión.
¿Suecia, repitiendo la hazaña de Israel e Irlanda, ganando dos festivales consecutivos?
You betcha!
En primer lugar, You es una canción moderna, fresca, que retoma lo mejor de las tendencias eurovisivas de los últimos años usando algunos sonidos electrónicos -pero sin abusar de ellos-, percusiones que dan fuerza a la canción, y una puesta en escena elaborada y perfectamente adecuada para su canción.
Musicalmente, el crescendo de la canción funciona perfectamente en el escenario y lo hará en la televisión, porque permite a Robin mostrar el potencial de su voz. Con muchos adornos, la calidad vocal de Robin queda expuesta, y los resultados son los mejores.
Los coros -una continua enunciación de varios "you" con diferentes escalas de notas- tienen la capacidad de adherirse al espectador tan fácilmente como un huevo a un sartén sin teflón. Pero esa cualidad pegajosa no los hace triviales o simples, por el contrario, al escucharlos en la voz de Robin, se sienten enérgicos, trascendentes, como la letra de la canción.
Y es que qué buena letra. Escencialmente, una historia de agradecimiento, una canción para decirle a alguien que ha sido tu motivación y tu impulso para todo lo que has logrado. Por alguna razón que no se desprende claramente de la letra, esa persona, a la que se le debe todo, no está aquí para ver los frutos de su apoyo y compañía:
If only you could see me now I live my dream I owe it all to you I owe it to you
Isn't it crazy? Isn't it crazy? It's all because of you All because of you
Y aunque esa persona "no esté aquí", la letra se canta directamente hacia el receptor del mesaje. Robin se la canta ala persona a quien va dirigida como si estuviera presente, aunque no sea así.
Quizá se trata de un amigo que se fue, de un amor que ya no está, o de una mamá o un papá. Quién sabe. Pero realmente eso no importa: cualquier persona puede identificarse con la nostalgia evocada por este diálogo donde no hay un interlocutor:
Hey, do you remember How we would stay up all night Talking 'bout our destiny? And I played the piano And you would strum on your guitar Those were the days
La añoranza de los tiempos compartidos con aquella persona dota de emotividad a una canción que es upbeat, y en ese contraste en el que la alegría le gana a la nostalgia, radica la perfección de la combinación de la letra y la música en You:
I reach for the horizon Whenever I've got days of doubt bringing me down So even if disaster strikes I close my eyes and then I'm next to you I'm right there with you
No, no, esta no es una canción trivial. Es una canción poderosa y fuerte, nostálgica y al mismo tiempo optimista. La canción es extraordinaria.
Y la puesta en escena complementa esa cualidad a la perfección. Los bailarines que acompañan a Robin también interpretan la canción, si bien sin utilizar su voz como instrumento primordial, lo hacen en cada uno de los pasos de la coreografía que es al mismo tiempo precisa y de apariencia natural:
Piruetas, saltos, giros, posicionamientos dispersos a lo largo y ancho del escenario. Afortunadamente, en el caso de Suecia, podemos tener la certeza de que esta actuación se repetirá al pie de la letra en la gran final de Eurovisión.
La pregunta relevante ahora mismo es si la final del festival de Eurovisión repetirá su sede, celebrándose en Suecia dentro de un año. Creo que es una probabilidad que no podemos descartar. Y si esto se materializa, no me molestaría en lo más mínimo por una sencilla razón: Suecia merece ganar nuevamente.
You, Sweden. 10/10 Intérprete: Robin Stjenberg Música y letra: Robin Stjernberg, Joy Deb, Linnea Deb, Joakim Harestad Haukaas
En su versión light y baja en azúcares, Elitsa y Stoyan regresan a Eurovisión sin la stamina y la audacia que los caracterizó en 2007, cuando llevaron Voda al festival. Si bien Samo Shampioni no es desagradable, a la sombra de lo hecho por el dúo en 2007, y con la competencia que enfrentan este 2013, es muy probable (casi seguro) que Elitsa y Stoyan no repetirán su logro aquel año en Helsinki.
Porque Samo Shampioni, si bien tiene esos momentos -que yo llamaría interesantes- en los que uno no sabe si está escuchando una canción o un exorcismo, carece de la energía salvaje que en Voda desbordaba musical y escénicamente:
Falta todavía ver de qué forma y con qué puesta en escena el dúo presentará Samo shampioni, aunque el hecho de que se trata de una canción mucho más amigable - y por lo tanto, menos arriesgada- no me genera muchas expectativas.
La gaita es el único sonido que me resulta interesante en la propuesta búlgara de este año. Por lo demás, creo que Bulgaria no tiene mucho más que ofrecernos este 2013. Samo shampioni es muy repetitiva, muy repetitiva, muy repetitiva, muy repetitiva. Como un loop infinito de un minuto de percusiones sin sentido.
Samo shampioni, 6.0/10. Intérprete: Elitza y Stoyan. Letra y música: Elitsa Todorova, Christian Talev
Un nombre que suena rudo: Eythor.
Un país nórdico: Islandia.
Una look vikingo:
Eso es Islandia este año. Pero no, Ég á Líf no es la experiencia nórdiga-vikinga que uno se imagina o espera. Es algo mejor: una canción en islandés, que qué bonito suena en esta melodía, con un mensaje positivo y una interpretación muy emotiva. El resultado: una experiencia diferente para este festival.
Sí, Ég á Líf es una canción que no es fácil a primera escucha, porque puede resultar un poco lenta o aburrida. Pero una vez que se encuentra su encanto, la belleza de la música y lo profundo de la interpretación conectan. O al menos, a mi me pasa eso.
El motivo de celebración en la letra es simple: tengo vida, que es lo que Ég á Líf significa literalmente.
I am alive, I am alive I glide above every hardship I am alive, I am alive When the winds turn against me I climb over the high mountains I'm alive, I'm alive because of you
El video es tierno y simplemente "bonito":
Esta es una canción pacífica, linda, sencilla. Como pocas en Eurovisión. Ojalá esté en la final, porque, además, Islandia es uno de mis paises favoritos.
Ég á Líf, Iceland. 9.0/10 Intérprete: Eythor Ingi Música y letra: Örlygur Smári & Pétur Örn Gudmundsson
Este entrada tiene un objetivo claro: hacer sentir la ausencia de Turquía, que este año no se presenta a Eurovisión por cuestiones que no están claras al 100%, pero que, se supone, tienen que ver con un descontento con las reglas / organización del festival.
Lástima por Turquía y lástima por el festival, que siempre se beneficia con los ritmos orientales y con las bandas turcas -de las pocas que realmente destacan en el festival-.
Aquí les dejo mis tres actuaciones favoritas de Turquía en los últimos años:
Todo lo que a Cascada le sale bien, a Hanna Mancini -la representante eslovena- le sale mal.
Straight into love, la canción en la que lo único straight es su título, se siente falsa, fingida, y acaba generando una impresión extraña, como una gelatina que no acaba de cuajar. Tan falsa como la pose de Hanna en esta foto:
Eso pasa con la canción eslovena: nada más no acaba de complacerme.
En principio, este estilo musical, y el tipo de voz de Hanna, funcionarían bien para mi. Como lo hizo What about my dreams, de Hungría, en 2011, canción que por cierto obtuvo un muy mal resultado pese a las altas expectativas. Pero no, Straight into love no me convence, ni como canción, ni tampoco espero mucho de su puesta en escena:
En suma, y para no extenderme más: Eslovenia no me gusta, no me gusta, no me gusta este 2013.
Straight into love, Slovenia. 6.0/10 Intérprete: Hanna Mancini Música: Hannah Mancini, Gregor Zemljic, Erik Margan, Matija Rodic Letra: Hannah Mancini, Marko Primuzak
Quiero comenzar aclarando que yo soy una persona que reconoce que en la música hay influencias y estilos similares. Los músicos se inspiran en otros músicos, así como los escritores se inspiran en otros escritores, y así como todos aprendemos a escribir a partir de alguien más. La obsesión con la originalidad no es parte de mi manera de ver las cosas, y aunque Glorious sea una canción del mismo género que Euphoria, o tenga una estructura similar a la canción de Loreen, o tenga sonidos o segmentos parecidos a muchas canciones escuchadas recientemente, esas similitudes me parecen francamente irrelevantes para efectos de lo que se trata el festival de Eurovisión.
Disfrutar y unirse en la música.
Sí, claro, Glorious suena similar a muchas otras canciones, porque forma parte de un género musical específico, y es natural que comparta sonidos con otras canciones de dicho género. Pero ello no le resta ni un punto a la canción de Cascada, que logra algo como ninguna otra lo hace en este festival: nos da la irresistible y simple alegría de disfrutar de una canción pop que solamente pretende divertirse. Al 100%, sin limitaciones o defectos.
Se trata de pasarla bien, bajo un nombre que suene pegajoso pero al mismo tiempo no muy profundo o meditado: "Glorious". Sin mayor pretensión, sin mayor trascendencia, sin nada más allá de lo que se escucha. Qué gusto poder disfrutar de eso en Eurovisión.
Y es que, volviendo a Euphoria, aquella es una gran canción - quizá, la mejor en años recientes- pero muy diferente a Glorious. Las letras de Euphoria son más transcendentes, la interpretación es más profunda, el concepto está más desarrollado. Euphoria es un plato gourmet que se popularizó rápidamente, Glorious es un postre lleno de calorías y sin ningún valor nutrimental, pero no por ello menos delicioso.
Y de lleno a Cascada: la chica rubia que se divierte en el escenario. ¿Qué autoridad moral tengo yo para ponerle una cara fea a esta canción y a esta interpretación, 100% confetti y brillos y luces? ¿Cómo resistirse al pegajoso coro, a la letra que no dice mucho pero suena muy bien, y al ritmo de una canción que te obliga a pararte a bailar?
Sí, de nuevo, yo lo sé. No hay mucho contenido. Pero en la forma a veces está toda la diversión. Miren la actitud de Cascada en la final nacional, casi podemos adivinar que por su mente no pasa nada relevante, pero transmite alegría y felicidad y ritmo:
Este no es un comentario políticamente correcto, pero el hecho de que Cascada esté un poco pasada de peso (aunque ahora parece que está a dieta rigurosa), hace que me agrade aún más esta propuesta. Esa apariencia hace que actitud divertida sea aún más disfrutable.
Por si todo eso fuera poco, esta es la canción que -yo espero- prenderá al Malmö Arena de mejor manera. Glorious pinta para ser el espectáculo pop de este año -como en 2011 lo fue Popular, o el año pasado las abuelitas rusas, a quienes aún no perdono su buen pero inmerecido resultado, pese a lo mucho que bailé durante su canción-, la explosión de energía y diversión que la audiencia en vivo, entre los que me contaré yo, tanto agradece.
Y no menospreciemos a Cascada por presentarse en esta actitud y con esta canción, ella tiene un gran voz. Las actuaciones en vivo que le hemos visto lo prueban. Ella no es un producto plástico o artificial -si bien tampoco es Loreen o Zeljko-, porque para hacer estos productos 100% empty calories también se necesitan buenos ingredientes.
¿Qué más les puedo decir? Del resultado que espero que tenga esta canción ya hablaré en mis predicciones, que publicaré ya en Malmö, después de ver la puesta en escena que Alemania haya preparado para esta canción.
Por lo pronto, me dispongo a pasarla bien con esta deliciosa canción. I can feel the music in me *se va bailando*...
Glorious, Germany. 9.5/10 Intérprete: Cascada Música y letra: Yann Peifer, Manuel Reuter, Andres Ballinas, Tony Cornelissen